La Limpia de Mayo

La Limpia de mayo.
 
Reunidos en torno a la pequeña figura del guitarrista, se escuchan los aplausos y las vivas entre los cofrades.
Las palabras de agradecimiento a su trabajo de años y su participación hacen especial esta reunión.
Hago con discreción estas fotografías.
Es muy temprano todavía y el grupo espera el alba para colocar estas reliquias debajo del altar que las guarda.
Ceremonial mente entran al recinto mientras suena la música del carrizo y de los tambores. La música es lenta y los sones acompañan su solemnidad.
Los restos de madera son limpiados con aceite perfumado y cubiertos bajo una modesta cubierta.
Este momento no me es permitido retratar pues el celo a la costumbre debe de ser respetado como tal.
Pero tengo el honor de que se me permita estar presente.
Son los preparativos de la festividades en honor a San Pascual Bailón. Lo llaman La Limpiada de San Pascualito.
Y son tantas historias que hay que relatar en torno a la fiesta del céntrico barrio de nuestra ciudad, ¿Cómo contarlas con unas fotografías?
No creo poder atender este encargo, así que me limito a hacer algunas imágenes de lo que corresponde al ambiente ceremonial y de curandería que me toca presenciar en esta ocasión.
Escojo un práctico lente zoom corto en mi vieja cámara fotográfica para poder disparar con comodidad, trato de aprovechar la poca luz después de la ceremonia de la reliquia del Santo que lleva el nombre de Pascual Baylon. Disparo mi obturador hacia los asistentes.
San Pascualito ha sido colocado en su lecho y cubierto para su exposición, las ramas de albahaca lo cubren y los rezos, cánticos y música tradicional acompañan a los cofrades Zoques quienes continúan santiguándose.
Tengo la fortuna de recibir una torunda que sirvió para “limpiar” a San Pascualito. El trozo de algodón está impregnado de aceite perfumado y mantiene parte del influjo curativo propio de la fe del rito tradicional (voy a colocar la torunda en una bolsita de plástico junto a recuerdos y reliquias que me han regalado con el tiempo).
Después de nombrar a Don Cecilio como maestro músico ante este altar, cada uno de las autoridades tradicionales, tocan y santiguan los restos, se levantan las ramas de albahaca que será utilizada para los altares en los hogares de cada uno y en las rameadas que otorgaran más tarde a los asistentes.
Es esta modesta construcción en donde se mantiene parte del costumbrismo de los habitantes originarios de esta comunidad.
Las imágenes religiosas están llenas de listones y medallas colocadas por los beneficiarios de las curas y milagros recibidos a nombre de la costumbre heredada.
Esto es lo que me permiten fotografiar. El ambiente de sanación y sahumerio. Los músicos tradicionales y las autoridades que heredan los cargos de sus antepasados. Pero no la imagen de su fe.
La procesión y sus participantes se retiran acompañados del Patriarca del lugar quien funge como Obispo de la Iglesia Ortodoxa Mexicana y en forma de respeto obsequia el desayuno formado por pan y tamales en un patio preparado ex profeso.
Solo  queda El Custodio de las reliquias en el lugar. Estará cuidándolas en cada momento de estos días hasta la celebración de la procesión del día 17 que es el día que marca el santoral para lo que conocemos como El Paseo del Carretón de San Pascualito.
Tengo que preguntar si se llevará a cabo en esta “nueva normalidad” mientras las limpias realizan durante el largo de este día.
Son estas las historias que no se contar a través de mis fotografías pues esta comunidad es dueña de su fe, usos y costumbres, de las imágenes depositadas para esconderlas del fuego revolucionario cristero y que ahora les otorga salud y milagros en su salvación.
No voy a apagar mi cámara fotográfica y seguiré intentándolo bajo la bendición de San Pascual Bailón.
 
René Araujo.
 

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