Sobremesa

¡Qué tiempos tan difíciles son para nuestro Chiapas!

Hace un calor terrible y este se incrementa cada temporada.

Los jóvenes normalistas siguen en la revuelta casi todos los días.

El movimiento magisterial no admite que se quieren convertir en el brazo político de nuevas organizaciones y no tienen planeado salir del paro ni con el término de la pandemia.

Y este fotógrafo se derrite cada día bajo el sol intentando hacer la crónica visual de estos días.

El mediodía, siempre alcahuete, nos llama a descansar bajo la sombra de un puesto de pozol o en el cobijo del botanero refrescante.

Esta tarde la lluvia ha hecho que los manifestantes regresen a los autobuses para terminar la jornada y resguardar la húmeda consigna bajo el morral.

Sé que no es tiempo de apagar mi vieja cámara fotográfica pero estoy al tiempo de ir a la sobremesa de reconocidos locutores.

Conduzco bajo la llovizna viendo un accidente sobre la 5ª norte pero no me detengo a hacer alguna foto. Imposible arriesgar el equipo fotográfico.

Llego justo a tiempo, el mesero sirve una orden de camarones al ajillo, la infaltable orden de costilla y el deseado plato de corazón, todo acompañado de tomates y vegetales verdes.

¡Qué tiempos tan difíciles con tan interesante plática y tan deseados alimentos!

Este fotógrafo tiene calor y por salud este fotógrafo no puede comer ni beber de estas viandas.

Dentro de las tertulias de los comensales nada es extraño, pero me miran con curiosidad cuando pido agua para acompañar la conversación.
Incomodo en la confianza de la situación me atrevo a comentar al analista político mi desconocimiento de la nueva situación de las luchas sociales en Chiapas.

Coincidimos, las lecturas de los años 70´s nos llevaron de la mano hacia la figura clandestina de los líderes revolucionarios, pero los tiempos han cambiado tanto, ya no están escondidos en la montaña. La comunicación se ha vuelto rapidísima y nos acerca unos a otros.

Ahora en cada burócrata tenemos a un experto en propaganda y los estrategas de la acción directa actuando sobre el panfleto virtual y exponen sin miramientos a los jóvenes a la sinergia de su rebeldía.

Antes se creaban células políticas, se fracturaba la comunicación y en las montañas se ocultaba la clandestinidad.

Ahora se vanaglorian en las redes sociales y exhiben a los jóvenes detenidos quienes creen que todo va a cambiar.

Y los fotógrafos en medio de todo esto, usados por la propaganda que nos tiene a su capricho y voluntad esperando el instante irrepetible intentando llevar la instantánea que nos describa el tiempo que nos ha tocado vivir.

Maltratados por el calor del sol y lo voluble de la voluntad que “liderea” la nueva directriz política y la bendita lluvia de nuestra provincia.

Le digo al “Escribidor de Bodrios” que al final somos el resultado del abrazo amoroso de nuestros poetas e intelectuales, que nos cobijaron en su sombra con crítica e inteligencia para llegar a este tiempo.
Se ríe con amabilidad.

Pues nos ha tocado compartir con la experiencia de verdaderos líderes, la transformación agraria y campesina de nuestros pueblos, los regaños y consejos de nuestros viejos. La llegada de este nuevo Chiapas que aún no terminamos de reconocer.

En las luchas siempre ha existido el engaño y la manipulación, pero dejar nuestra promesa detenida en los separos no está nada bien.

La lluvia termina cediendo su estancia de vuelta a la soleada tarde. Mis anfitriones se retiran para poder editorializar sobre la tibieza de la política que le da la cara a las elecciones de la próxima semana.

Y yo no termino mi botella de agua ni tengo la decisión de guardar mi vieja cámara fotográfica.
 
René Araujo.

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